Un lugar de encuentro simbólico
Tres tronos de piedra de dimensiones sobrehumanas emergen del paisaje, cada uno protegido por un espíritu guardián sagrado: el caballo, el oso y el águila. Juntos simbolizan la fuerza, la sabiduría, la libertad y el valor.
Concebida a la vez como escultura y como atracción funcional, la plaza invita a los visitantes a sentarse, explorar y hacerse fotos inolvidables.
Construida para un uso público intensivo y la exposición a la intemperie, la instalación une escultura artística, diseño de entornos temáticos y una experiencia interactiva para el visitante.



























































